Factura con el tipo correcto, registra IVA repercutido y soportado y conserva justificantes ordenados. Presentar el 303 con datos fiables evita regularizaciones. Al cierre anual, el 390 resume todo y detecta desajustes. Si trabajas con clientes de la Unión Europea, revisa la regla de localización y, de ser necesario, el modelo 349. Una hoja de cálculo sencilla mantiene la trazabilidad sin complicaciones.
Si no aplicas retención en tus facturas, el modelo 130 te obliga a ingresar trimestralmente un porcentaje sobre tu rendimiento neto. Con retenciones, adelantan tus clientes parte del impuesto. Elige en función de tu cartera y previsión de beneficios. Revisa gastos deducibles, amortizaciones y regulariza antes de fin de año para no llevarte sorpresas dolorosas en la declaración anual de la renta.
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